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Decano Álvaro Soto Roy: “Involucrarse en el trabajo de cuidados, para los hombres, es una revolución estancada”

El investigador y decano de la Facultad de Psicología de la Universidad Alberto Hurtado, Álvaro Soto, ha dedicado su carrera a estudiar las subjetividades en el mundo del trabajo. En su más reciente proyecto, financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt), aborda un fenómeno que, pese a los cambios sociales y […]

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El investigador y decano de la Facultad de Psicología de la Universidad Alberto Hurtado, Álvaro Soto, ha dedicado su carrera a estudiar las subjetividades en el mundo del trabajo. En su más reciente proyecto, financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt), aborda un fenómeno que, pese a los cambios sociales y culturales, sigue sin resolverse: la escasa participación de los hombres en el trabajo de cuidados. En esta entrevista explica los alcances de su investigación y los desafíos para lograr una verdadera transformación en la distribución del trabajo en la sociedad. 

—¿Cuál es la necesidad que da origen a esta investigación? 

Siempre he trabajado en el terreno de las subjetividades en el trabajo: cómo las personas se posicionan, cómo se disponen y qué prácticas desarrollan frente al trabajo. Diferentes investigadoras e investigadores observamos cómo hace años está cambiando el mundo laboral, así como las disposiciones y las formas en que las personas se relacionan con el trabajo.  

En este contexto, el proyecto surgió a partir del trabajo de una tesista doctoral, Norma Silva Sá, quien se preguntó por qué los hombres siguen dedicando tan poco tiempo al cuidado. Discutiendo con Norma nos dimos cuenta de que había una desarticulación entre dos grandes campos de estudio: por un lado, las y los investigadores que trabajamos con las subjetividades en el trabajo, y por otro, los estudios —principalmente feministas— centrados en el cuidado. Esta separación en la investigación refleja lo que ocurre en la práctica con los hombres: seguimos dedicados casi exclusivamente al trabajo productivo sin atender al trabajo de cuidado, mientras las mujeres —que también están en el trabajo productivo—llevan la doble carga del trabajo de cuidados. 

—Su proyecto lleva el título de “Una revolución estancada”. ¿A qué se refiere con esto? 

Es un concepto de Arlie Russell Hochschild, una socióloga norteamericana. Desde hace décadas, las mujeres ingresaron masivamente al mundo del trabajo productivo. Sin embargo, esto no ha significado que los hombres asuman una mayor responsabilidad en los cuidados, perpetuando así la división sexual del trabajo de cuidados.  

Para las mujeres, esto ha implicado una doble o incluso triple jornada: trabajan en el mundo productivo y, al volver a casa, siguen asumiendo las tareas de cuidado. Pero en el caso de los hombres, este cambio no ha significado que se involucren más en el cuidado. La revolución de la incorporación femenina al trabajo se ha estancado en la medida en que los patrones tradicionales de distribución del trabajo de cuidados no han cambiado. 

—¿Cuáles son los factores que perpetúan esta situación? 

Existen factores de diferente índole, ya sea económicos o culturales. Por un lado, en el mercado laboral sigue habiendo una brecha salarial, lo que hace que, en muchas familias, se decida que sean ellas quienes ajusten sus horarios o pausen sus carreras para asumir el trabajo de cuidados. 

Pero también hay factores culturales profundos. Muchos hombres no se sienten interpelados a participar en los cuidados y en algunos casos, cuando lo hacen, pueden sentir que esto amenaza su masculinidad. En espacios de sociabilidad masculina, hablar de cuidado o asumirlo explícitamente a menudo es mal visto. 

—Su investigación trabaja con el concepto de subjetividad. ¿Cómo lo definen y cómo se relaciona con el problema del trabajo de cuidados? 

Cuando hablamos de subjetividad nos referimos a cómo las personas experimentan y representan su relación con el trabajo dentro de un contexto histórico y social determinado. En nuestra investigación accedemos a este concepto a través de narrativas identitarias, es decir, la manera en que los individuos se narran a sí mismos en el trabajo. 

Hemos identificado distintas narrativas identitarias en el trabajo que circulan hoy en Chile, como la del oficio, la del emprendedor o la del trabajador precario. Queremos entender qué lugar ocupa el cuidado en esas narrativas sobre el trabajo y qué subjetividades impiden o facilitan la participación masculina en el trabajo de cuidados. 

—¿Cómo se estructura metodológicamente la investigación? 

Somos un equipo heterogéneo de investigadoras e investigadores(*). El proyecto tiene tres estudios principales. El primero es cuantitativo y analiza la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo para observar las prácticas reales de hombres en distintos tipos de ocupación. 

El segundo es cualitativo y busca entender las narrativas identitarias en el trabajo mediante entrevistas en profundidad a hombres con distintas trayectorias laborales. 

El tercero se enfoca en las masculinidades y cómo los hombres interactúan entre sí. Queremos monitorear cómo en sus espacios de sociabilidad entre hombres se habla, o no, del cuidado, y si hay apertura o rechazo a abordar estos temas. Para esto implementaremos dispositivos de reflexión con participantes que registren sus interacciones y experiencias. 

—¿Cuál cree que puede ser el impacto de su investigación? 

Nuestro objetivo es aportar a una mejor comprensión del problema y ofrecer pistas sobre cómo facilitar una mayor participación de los hombres en el trabajo de cuidados. Creemos que la clave está en abordar la relación con el trabajo productivo, las subjetividades masculinas y las barreras culturales que han impedido una transformación real. Si logramos visibilizar estas narrativas y cómo se pueden modificar, podemos contribuir a cambios sustantivos en nuestra sociedad. 

(*) Álvaro Soto Roy (UAH), Isidora Bilbao (UAH), Alan Valenzuela (UAH), Julieta Palma (U. de Chile), Antonio Stecher (UDP), Norma Silva Sá (doctorante UAH), Sebastián Sáez (doctorante UDP).  

 

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